lunes, 4 de abril de 2016

¿QUE HACER EN CASO DE QUEMADURAS EN LOS NIÑOS ?


Las quemaduras son una de las lesiones, por accidente, más frecuentes en niños. Sobre todo las que se deben a agua y líquidos calientes. Incluyen los niños que se lavan bajo el agua de un grifo demasiado caliente, hasta el vuelco accidental de una taza de café. frecuentemente ocurre en niños menores de 3 años de edad.


cuantas de nosotras no hemos pasado una situación similar de miedo y angustia cuando un hijo o hija agarra algo y se lo lleva a boca sin saber sus consecuencias, para ellos es una nueva experiencia hacia el descubrimiento, para nosotros un estado de alerta continuo. 

pero sabes que debes hacer en caso de un accidente domestico,  ya sea por ingerir algo o porque le cayo un liquido caliente encima?

Aquí te explicamos que medidas tomar:


¿Qué debemos observar en una quemadura?


Hay que saber cual es la causa (fuego, líquidos calientes, productos químicos, electricidad). También en que zona del cuerpo ha sido, que superficie del total de la piel y como es de profunda.

- Localización: son zonas graves la cara, las manos, los pies, los genitales, las articulaciones y zonas de flexión.

- Extensión: se mide con la palma de la mano del niño quemado. La palma de la mano con los dedos extendidos corresponde a un 1% de la superficie corporal

- Profundidad: indica las capas de la piel que se han dañado.

En éste sentido, se clasifican en:


1º grado: son las superficiales. Hay enrojecimiento, dolor si se tocan y algo de inflamación. Las más comunes son las que causa el sol y los pequeños accidentes domésticos por tocar objetos calientes. Suelen curar bien.
2º grado: son más profundas. Hay enrojecimiento y ampollas. Son muy dolorosas.
3º grado: afectan a todas las capas de la piel. Se pierde la sensación de dolor por afectación de los nervios. Pueden ser de color negro o blanquecino. Son las más graves.
¿Qué hacemos ante una quemadura?

1.- Separar al niño de la causa de la quemadura (agua caliente, producto químico, fuego...). En caso de ser por electricidad, asegurarse la desconexión de la corriente.

2.- Quitar la ropa que cubra o rodee la quemadura. También anillos, pulseras o relojes, que pueden comprimir y retener calor. No intentar retirar la ropa que esté pegada a la piel o en caso de ser muy extensas.

3.- Lavar la zona con agua corriente de 10 a 50 minutos. Evitar el agua excesivamente fría.

4.- Cubrir la quemadura con un paño limpio y seco. Abrigar en caso de quemaduras extensas para conservar la temperatura corporal.

5.- No usar remedios caseros (vinagre, aceite, pasta de dientes, tomate, café, etc). Aunque logren aliviar momentáneamente el dolor, pueden ser perjudiciales para la cicatrización posterior.

6.- En las habituales de 1º grado se puede aplicar una pequeña cantidad de una crema hidratante cada 2-6 horas durante 3 – 4 días (por ejemplo crema de aloe vera o rosa de mosqueta).

7.- En caso de dolor se pueden usar analgésicos habituales como Paracetamol o Ibuprofeno a la dosis correspondiente según el peso del niño. (Segun lo que indique tu pediatra) 

8.- Las quemaduras extensas (>5%), profundas (2º y 3º grado) o en localizaciones de riesgo (cara, articulaciones, etc) deben ser tratadas por personal sanitario.

¿Cómo se cuida la piel una vez curada la quemadura?


1º Lavar con jabón neutro. Hidratar la piel a diario con crema. Es importante para evitar el picor que se produce tras la cicatrización.

2º Evitar en lo posible la exposición solar durante 1 año, sobre todo en las horas punta.

3º Usar cremas con filtro solar máximo (50+).

¿Cuando un niño ingiere un liquido como detergente, cloro  u otro liquido toxico   que debes hacer?




Ingestión


En caso de ingesta de cloro doméstico, éste actúa como irritante a nivel gastrointestinal, desencadenando náuseas y, eventualmente, vómitos y diarrea que son de alguna forma normales tras la ingesta de cualquier producto que no ha sido elaborado para ser ingerido.

De ser así, la primera medida a realizar es lavar bien la boca de la persona afectada, con el fin de evitar la irritación de la mucosa oral, así como también el de arrastrar los restos del producto que estén en la garganta y otorguen una sensación de malestar. En segundo lugar, diluir el contenido gástrico que contiene el cloro ingerido y evitar, en parte, una mayor irritación a nivel estomacal y/o intestinal. Esto se puede realizar mediante la ingesta de líquidos como agua, leche o jugo (ojo: la leche no es antídoto para ninguna intoxicación).

Finalmente, si a pesar de tales medidas, los episodios de vómitos, dolor abdominal y/o diarreas continúan (y muy especialmente en niños), se debe acudir a un servicio asistencial para una evaluación médica y un tratamiento adecuado que, por lo general, consiste en rehidratar a la persona afectada y otorgar terapia analgésica y para el control de los vómitos y/o diarrea.
 Exposición ocular


En caso de entrar el producto en contacto con los ojos, se suele presentar irritación, picor, ardor, lagrimeo y enrojecimiento de la conjuntiva.

Para tal situación, el tratamiento en el hogar consiste en colocar el ojo afectado bajo un chorro de agua tibia a presión media, en lo ideal, utilizando una ducha “teléfono” y permitiendo que escurra el agua desde el lagrimal (la parte del ojo más cercana a la nariz), hacia el otro lado, sin frotar los dedos en el o los ojos afectados. Tal procedimiento llevarlo a cabo por unos 15 minutos. Si después de esto, la sintomatología continúa, de igual manera se debe acudir a un servicio de urgencias.

Exposición tópica o dérmica


Finalmente, al contacto con la piel se suele presentar irritación y picor que, en el caso de ser una exposición prolongada, puede causar ciertas quemaduras. Ante esto, se debe lavar con abundante agua la zona afectada, bajo un chorro que no cese de correr.

Resumiendo, si bien el cloro doméstico puede considerarse como tóxico, por ser un producto que no está hecho para ingerido y que si es manipulado irresponsablemente o haciendo un mal uso de él, puede traer consecuencias, en la mayoría de las ocasiones, sus efectos pueden ser fácilmente manejados en el hogar. Esto es importante de recordar, especialmente en épocas de invierno donde los servicio de urgencia se ven colapsados por niños comprometidos especialmente por problemas respiratorios y donde una consulta por ingesta de cloro no es urgencia propiamente tal (salvo contados casos como ya se expuso).

Se hace un llamado a padres de familia y adultos que vigilen los movimientos al interior de los inmuebles y eviten dejar artículos tóxicos a la mano de los infantes así como colocar tapones en los suministros de energía.

se le recomienda a toda aquella persona que lea el articulo tomar consideración en llamar a su pediatra de cabecera y llama al centro Toxicológico y de bomberos. aquí solo te damos recomendaciones que pueden salvar inclusive la vida de tu hijo u hija.  


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