jueves, 1 de octubre de 2015

ARCANO 3 LA EMPERATRIZ - CAMINOS DE CONOCIMIENTO

LA EMPERATRIZ



Después del Mago, que manifiesta la diversidad del mundo en su unidad, y la Gran Sacerdotisa, que nos invita a penetrar en los secretos, la Emperatriz, tercer arcano del Tarot, simboliza la inteligencia soberana que da el poder, la fuerza motriz por la cual vive todo cuanto vive...

La Emperatriz llena nuestra vida de sentimientos y emociones, de alegría, felicidad y satisfacción. Es el elixir de la vida eterna. Es la Madre de todo, diosa de la Tierra, diosa de la fertilidad. Ama a los niños, y todas las criaturas del mundo son sus hijos. 

A diferencia de la Sacerdotisa, la Emperatriz representa el mundo físico (tangible) nos enseña a conocer nuestras emociones y sentimientos a través de la autoexpresión, nos muestra que cada persona es bella por sí misma, sin necesidad de cambiar. Nos recuerda que no debemos reaccionar negativamente a los reveses de la vida.

Ha sido comparada a Isis o a la Madre Cósmica. Representa la fecundidad universal, la acción sentimental evidente u oculta; la comprehensión inteligente, la distinción o pretensión y la falta de refinamiento.  Esta lámina corresponde en astrología a la tercera casa horoscópica.

Todos los aspectos de la Emperatriz subrayan su fuerza resplandeciente pero ésta es una figura ambigua cuya potencia tanto puede pervertirse en forma de vanidosa seducción como elevarse a la cima de la más sublime idealización. Simboliza todas las riquezas de la feminidad (ideal, dulzura, persuasión) pero también toda su volubilidad. Sus medios de acción no se dirigen directamente al espíritu, sino a la afectividad: tienen encanto más que razón.

En el tarot de Marsella aparece la figura de una reina sentada en un lujoso trono. Una mujer joven, en edad de procrear. La figura está tocada de una corona, tiene alas, sostiene un cetro (símbolo de la tierra) con su mano izquierda mientras con la derecha sostiene un escudo con un águila. El cetro señala su bajo vientre o zona de reproducción femenina. Su collar y su diadema  recuerda al zodíaco. El cetro está coronado por un globo y una cruz, signo alquímico del antimonio.



Esta carta se traduce como la armonía entre el espíritu y la mente, el equilibrio y la emotividad. Esta carta representa la maternidad, la feminidad, la sensualidad, la afectividad. En  la cabalística está asociada al planeta Mercurio, a la letra hebrea ghimed y con el número 3. Esotéricamente está asociada al planeta Venus, al elemento Aire y a la estación del invierno. En numerología representa al número 3: Es la triada de la santísima trinidad, Dios en su expresión total de armonía y equilibrio entre el antagonismo y la dualidad.

El tres era el primer número "real" en la doctrina pitagórica por ser el primero que es capaz de manifestarse físicamente con la formación geométrica del triángulo. El tres representa así un número sagrado en casi todas las religiones del mundo como la Trinidad cristiana, la Trimurti hindú ó la Triple Diosa wiccana, entre otras. El Tres es, así, el nacimiento en el mundo material del choque de las dos fuerzas complementarias; el activo-pasivo ó ying yang.

Como resultado final: Es un resultado positivo del que se podrán sacar grandes beneficios. Si habla de un resultado afectivo: Es una carta positiva, de éxito total.

Una mujer hermosa y real, ricamente vestida, empuña con la mano derecha el cetro del mundo; en un escudo que se encuentra a su lado aparece dibujado el símbolo de Venus. La diosa aparece sentada delante de un campo de cereal, y a su espalda fluye una corriente de agua que penetra en un bosque, el jardín inferior del Edén. Waite afirma que no se trata de una reina celeste, sino del placer satisfactorio que calma todos los dolores. Es la fecundidad humana, la que conduce a esta vida.








Fundamentalmente esta Clave representa la Imaginación Creadora. Todo su simbolismo se refiere básicamente a la reproducción, multiplicación y crecimiento. En contraste directo con la virginidad de la Gran Sacerdotisa, la Emperatriz es una matrona embarazada. Es Venus, la diosa del Amor, de la Belleza, del Crecimiento y la Fecundidad. Es el principio de la GRAN MADRE en la naturaleza. Representa la actividad de la mente subconsciente.

El arroyo y la caída de agua simbolizan la corriente de la conciencia. Fluye del manto de la Gran Sacerdotisa, como todas las corrientes pintadas en el TAROT. El agua cayendo en el pozo es nuevamente la representación de las potencias positiva y negativa de la Fuerza de Vida. Estas potencias están también simbolizadas por el cetro de la Emperatriz. El corazón y la paloma, las perlas, el trigo y los árboles son todos símbolos de Venus. El collar de siete perlas simboliza los planetas de la astrología y las doce estrellas sobre su cabeza representan los doce signos del Zodiaco, todo el ciclo de la experiencia del alma.


Todo en su figura, comenzando por las alas, símbolo del Aire y por tanto del plano mental, alude a la agilidad del intelecto y a la versatilidad de las ideas. Y precisamente gracias a esta superioridad intelectual, simbolizada por la corona y el cetro, emblemas imperiales de mando, la Emperatriz se eleva por encima del mundo objetivo, hasta la esfera inmóvil de la perfección, donde residen los modelos platónicos de la realidad, los arquetipos, las ideas primordiales desde siempre compañeras del hombre.
Sonriente pero modesta, consciente de su fuerza interior, concentra en el azul del escudo toda la serenidad que la invade. Domina con una autoridad sin esfuerzo, con un poder que no le viene del exterior sino de la perfección del conocimiento alcanzado.

Así pues, la Emperatriz representa la chispa mental, la creación en la fase de proyecto, que precede siempre a la práctica.

Representante de la fortaleza femenina, sexualmente atractiva al tiempo que poderosa, la Emperatriz es usualmente asociada con el arquetipo de la Reina en las diferentes culturas, como Ginebra, Arwen ó Démeter. Démeter, por ejemplo, obligó a Hades a devolver a su hija Perséfone haciendo presión al sumir a la Tierra en el invierno. La emperatriz representa a la fuerza femenina activa y dominante, que actúa directamente para realizar sus fines, a diferencia de la fuerza femenina pasiva y contemplativa de La Sacerdotisa.



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