martes, 1 de septiembre de 2015

EL ARCANO "2" LA SACERDOTISA - CAMINOS DE CONOCIMIENTO

LA SACERDOTISA


En este naipe aparece la figura de una mujer con un tocado de Papa, en el Tarot de Marsella “La Papisa” es una referencia a la leyenda medieval de la Papisa Juana y al deseo a que la mujer ejerciera cargos eclesiásticos, algo que sí ocurría en la civilización occitana y la filosofía de los cataros.
Ella se encuentra en la antesala del Templo, que a un lado tiene una columna blanca (el universo material) y al otro una de color negro (el universo antimaterial). En el Tarot Rider-Waite La Sacerdotisa también está sentada entre dos columnas, con las iniciales "B" y "J" respectivamente; éstas columnas reciben el nombre de "Boaz" y "Jakin" y representan a las dos columnas del porche del Templo de Salomón. Boaz simboliza la fuerza y Jakin, la justicia, que representan los dos principios, activo y pasivo que conforman la Sabiduría.



En su regazo se encuentra el libro de los secretos “el pergamino de La Torá” la Ley Hebrea, y que a su vez, como pergamino o como libro, nos está simbolizando la revelación de los secretos ocultos., la sabiduría.
El manto del fondo, representa las cortinas del templo estampado con granadas, el conocimiento en evolución, la ciencia oculta, sacerdotal o iniciática, la pureza imperecedera y virginal, pero no se trata de una pureza sexual, sino más bien a la pureza del conocimiento espiritual, alejado de todo ámbito mundano. Detrás de éste velo y las columnas se puede entrever de fondo, un mar azul: El agua de donde proviene la Vida (como símbolo de la Creación) y que en Psicología  representa al Inconsciente Humano... En otras palabras, La Sacerdotisa protege todos los secretos del mundo externo (la vida y el origen de todo) y el mundo interno (la mente humana). Alguien que posee el conocimiento pasado, presente y futuro, para distribuirlo según su criterio. Es de observar que sólo están representados tres de los 4 elementos en este naipe, faltando así el terrenal. Está pisando una “Luna Creciente” recordándonos de nuevo el aspecto de lo divino-femenino.

La Sacerdotisa, lleva sobre su cabeza una especia de tiara con la forma de las tres fases visibles de la Luna (creciente, llena y menguante) que son los tres aspectos de la divinidad femenina: La doncella, la madre y la anciana. Ésta tiara también simboliza la coronación de la sabiduría como sabiduría-divina como el conocimiento receptivo, pasivo, fértil y reflexivo, en contraposición con cartas como El Mago, una clase de Sabiduría mucho más activa y agresiva.









La sacerdotisa simboliza la madre, posibilidad de concebir, una persona prudente, reservada, no dice todo lo que sabe, pero sus sentimientos son profundos, una mujer sabia y estudiosa, alguien que no muestra todo lo que es o todo lo que sabe, secretos guardados.

En la cabalística representa: a la letra Beth del alfabeto hebreo, a la Luna (intuición, sensibilidad, alma),, a la diosa Isis “diosa de la prosperidad” , al elemento Agua, a la estación de Primavera y al número 2 representando en la numerología la dualidad, el sujeto pasivo, la mujer, lo fecundo, las fuerzas opuestas.

Representa al espíritu en sí mismo en busca de su perfección, la potencialidad. Es el conocimiento profundo de lo que hay que hacer, la puerta abierta. El miedo a afrontar las cosas, la posibilidad de triunfo si se superan los miedos y el egoísmo. Representa la posibilidad de conseguir lo que queremos.

Su interpretación siempre es positiva si la pregunta trata sobre un tema intelectual o espiritual: replanteamientos de vida, cambiar de forma de ser, búsqueda mental. Si esta describiendo a una persona : Dice de ella que es intuitiva, reservada, sabia, sensata, espiritual, prudente, que no se entrega fácilmente, que sabe más de lo que dice o de lo que parece, buena consejera, habla de experiencia. Puede describir también situaciones llenas de posibilidades, pero bastante enigmáticas, miedo a afrontar los problemas.

En el amor habla de relaciones tiernas, románticas, profundas y maternales, pero llevadas con cierto pudor, con cierta falta de expresividad pero no por ello menos y sinceras.  En la salud puede describir una posibilidad de embarazo o cambios de metabolismo. En el trabajo nos promete éxito y también necesidad de reflexionar bien antes de actuar, poder, obtención de los objetivos. Buenos rendimientos en las inversiones.

Usualmente este arcano es asociado con la Diosa Perséfone de la mitología griega, la cual es raptada y violada por Hades y llevada al Inframundo, representa así una fuerza mística y mágica femenina que aún no es del todo material.
De allí la "virginidad" que representa en alguna medida la contraparte femenina del mago, una fuerza elemental de iniciación mágica asociada con figuras literarias como Galadriel en El Señor de los Anillos, incluso  “El Oráculo” en la película Matrix son representaciones de esta "maestra iniciática", de la Gran Diosa, el concepto jungiano de la Madre arquetípica


         


La Leyenda de La Papisa:

La pequeña Juana creció inmersa en ese ambiente de religiosidad y erudición, y con el apoyo de su madre y a escondidas de su padre, tuvo la oportunidad de poder estudiar, lo cual estaba vedado a las mujeres de la época. Johanna pudo aprender griego, lo cual le permitía leer la Biblia, que por aquella época estaba traducida a muy pocos idiomas.

Puesto que sólo la carrera eclesiástica permitía continuar unos estudios sólidos, Juana entró en la religión como copista bajo el nombre masculino de Johannes Anglicus (Juan el Inglés), la suplantación de sexo se debió al deseo de la muchacha de seguir a un amante estudiante.
En su nueva situación, Juana pudo viajar con frecuencia de monasterio en monasterio y relacionarse con grandes personajes de la época. En primer lugar, visitó Constantinopla, en donde conoció a la anciana emperatriz Teodora

Siempre disimulando hábilmente su identidad, fue bien recibida en los medios eclesiásticos, en particular en la Curia. A causa de su reputación de erudita, fue presentada al papa León IV y enseguida se convirtió en su secretaria para los asuntos internacionales, tras la muerte del papa, Juana se hizo elegir su sucesora con el nombre de Benedicto III.

Dos años después, la papisa, que disimulaba un embarazo fruto de su unión carnal con el embajador Lamberto de Sajonia, comenzó a sufrir las contracciones del parto en medio de una procesión y dio a luz en público. Juana fue lapidada por el gentío enfurecido. 

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