jueves, 7 de mayo de 2015

ESTIMULACIÓN CON TEXTURAS PARA BEBES

El sentido del tacto se empieza a desarrollar a partir de la octava semana de gestación, que es cuando ya hay percepción táctil y para la semana 32 ya tiene sensibilidad. Con él,  los niños obtienen información del medio ambiente y de su propio cuerpo, logran elaborar un esquema corporal, comienzan a trabajar con conceptos como “igual” y “diferente”, empiezan a ordenar y a seriar, identifican qué les agrada al tacto y qué no, incrementan su lenguaje, descubren nuevas sensaciones y contactan consigo mismos.

En la medida en que los niños se pongan en contacto con su medio circundante obtendrán un mayor aprendizaje. Deja que sienta las siguientes texturas y disfruta junto a él de sus descubrimientos.

Puedes empezar por un libro de texturas: 

Compra un pequeño libro de recortes para el libro. Los encuadernados en espiral se pueden encontrar en la mayoría de tiendas de recuerdos. Tienen un papel más grueso que es perfecto para los elementos a pegar.

Busca en tu casa para obtener artículos con textura. Si no puedes encontrar suficientes en su casa, pregunte a tus amigos o visita una tienda de telas para los artículos apropiados. Fieltro, satén, encajes, tul, pana, pom poms, papel de lija y cuero son sólo algunos de los elementos que podrías utilizar.

Corta los elementos en formas pequeñas que entren en el libro. Puedes cortar todo en formas, como círculos, cuadrados y triángulos, o simplemente haz grandes cuadrados de cada elemento.

Utiliza pegamento para unir los elementos de textura a las páginas del libro. Pega uno por página.

Escribe una descripción del material por debajo o en la página siguiente. Desigual, liso y áspero son todas buenas palabras para las texturas.

Deja que el pegamento se seque por completo antes de leer el libro.

Si tienes en casa niños de 1 a 2 años que a ratos están muy inquietos y no consigues un juego que lo distraiga, estas actividades son una solución perfecta, muy sencillas de organizar y te garantizan un divertido rato en familia.

El juego sensorial ayuda a canalizar la energía y frustración en los niños, también aporta a su desarrollo integral estimulando la imaginación y habilidades motoras finas, permitiendo que encuentren una manera de expresarse mejor y además no acerca más a ellos.


Explorar diferentes texturas:



Hemos visto el gran éxito que tienen los libros sensoriales para niños, son bellísimos y llenos de cositas para descubrir. Pero no limites este desarrollo sensorial a libros, encuentra en casa diferentes texturas para que los niños exploren.


1. Una idea para enseñar estas texturas a los chiquitines en por medio de pelotas


En casa siempre tenemos pelotas de diferentes tamaños, texturas y colores. Colócalas sobre una manta y deja que tu hijo las examine una por una. Mientras unas tienen colores brillantes que los atraen otras son apropiadas para apretarlas con sus manitas, mientras tu hijo la manipula aprovecha para describir lo que tiene en sus manos introduciendo palabras a su vocabulario como: suave, liviana, pesada, etc. Las pelotas también hacen parte de un excelente ejercicio de desarrollo motor.


2. Botellas sensoriales:



¿Quién no tiene en casa una botella plástica para reciclar? Siempre tenemos alguna a la mano y si no es muy fácil de conseguir. Rellena una botella de granos como arroz, frijoles o lentejas y sella bien la tapa… ¡¡has creado una maraca!! Ahora coloca pompones de colores, cintas recortadas o botones. Rellena otra botella con agua y aceite con un poco de escarcha… en fin son muchas las opciones para crear botellas sensoriales y hacerlo es muy sencillo.


3. Mesa pegajosa:



Colocar y levantar cosas es parte de la rutina de un bebé quien toma algo de la mesa y lo vuelve a colocar sobre esta. Pero esta mesa pegajosa hace que los niños comiencen a pensar en lo que está pasando, pues lo que colocan queda pegado sobre la mesa. Es perfecto para desarrollar la motricidad fina y el agarre en pinza, también la concentración en lo niños y aunque creas que es muy pronto con actividades como esta estamos colaborando a reforzar su capacidad de análisis.

4. Bolsas sensoriales:



Una de nuestras actividades favoritas con los bebés, en la que  ellos exploran el mundo sin necesidad de hacer reguero. Estas bolsas sensoriales contienen objetos escondidos, texturas sorprendentes incluso colores brillantes que harán que los niños se interesen en un juego que despertará su curiosidad.




Telas con figuras en diferente textura

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